CULTURA Y RELIGION

Catamarca homenajeó a fray Mamerto Esquiú a 193 años de su nacimiento

Los actos centrales se realizaron en el departamento que lleva el nombre del prócer franciscano. Confianza en el proceso de canonización. El Santo de la Unidad.

Los catamarqueños rescatan la figura del fraile franciscano en tiempos de grieta social.

En el 193 aniversario del natalicio del prócer franciscano, la Gobernadora Lucía Corpacci rindió homenaje a Fray Mamerto Esquiú, al presidir los actos centrales en la tierra natal del Orador de la Constitución.

Lucía, acompañada por el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Armando López Rodríguez, y el ministro de Hacienda, Sebastián Véliz; fue recibida por el intendente Guillermo Ferreyra y el senador departamental Oscar Vera.

La celebración permitió repasar aspectos salientes de la admirable vida del fraile, y renovar los votos por su próxima beatificación.

La diócesis de Catamarca preparó diversas celebraciones que se sucedieron en la casa natal del fraile, ubicada en el departamento que lleva su nombre; en El Suncho, departamento La Paz, donde falleció; y en el convento Franciscano y la catedral basílica y santuario de Nuestra Señora del Valle, donde estudió y enseñó y pronunció el célebre Sermón de la Constitución Nacional de 1883. 

Devoción y confianza en la beatificación

Acerca de la devoción al venerable Esquiú, el profesor Ariel Escobal dijo que “en estos últimos años se viene trabajando fuertemente en la comunidad, principalmente para destacar las virtudes del padre Esquiú y comenzar a centrar la mirada en el hombre de la santidad. Se observa que cada año más fieles llegan con devoción al padre Esquiú, confiando no solo un pedido sino también la vida de ellos en diversas situaciones especiales”. 

Consultado sobre el estado de la causa de beatificación, el padre Oscar Tapia, vicario episcopal de Educación se mostró convencido de que se aproxima el momento de tener a fray Mamerto Esquiú como beato, y citó al profesor Armando Bazán, quien "en su libro ‘Esquiú, apóstol y ciudadano’, dice que si el padre Esquiú no es santo, la santidad es imposible para un ser humano. Conociendo las virtudes heroicas, la polifacética figura, estamos convencidos de que pronto será beato, solo esperamos el dictamen de la Iglesia, pero en nuestra conciencia, en nuestra fe, en nuestras creencias, este catamarqueño, que ha sido la figura más preclara en el siglo XIX y sigue siendo un faro, pronto será beato".



Las reliquias

Fray Alejandro Verón, guardián y Superior de la Fraternidad Franciscana de Catamarca comentó que se está trabajando en el acondicionamiento del lugar donde serán depositadas las reliquias, se han realizado importantes trabajos que incluyen la refacción, pintura, iluminación, también la colocación de un vidrio blindex y cámaras de seguridad para monitorear el lugar. 

Las reliquias serán entronizadas en el lugar donde se encontraba el corazón de Fray Mamerto Esquiú, en el corredor derecho del templo, a un costado del altar o coro, allí será el lugar donde se depositarán las reliquias que consisten en una vértebra y una falange del padre Esquiú que el año pasado el arzobispo de Córdoba, monseñor Carlos José Ñáñez, entregó a la provincia franciscana de la Asunción de la Santísima Virgen del Río de la Plata, a la que perteneció fray Mamerto Esquiú. De este modo, el convento franciscano volverá a tener una presencia particular de Esquiú, en el mismo convento que lo vio ingresar cuando niño, lo albergó como miembro de la Fraternidad y por muchos años conservó su corazón hasta el 22 de enero del año 2008, cuando fue robado por segunda vez. 

La feligresía catamarqueña nuevamente volverá a tener un lugar donde poder rezar y recordar al padre Esquiú en su convento, lugar que históricamente lo identificó por su presencia y carisma franciscano.

El santo de la unidad

El profesor Mario Daniel Vera aseveró en una columna del diario El Esquiú que "Fray Mamerto Esquiú vivió en una época de grandes convulsiones sociales y divisiones políticas e ideológicas; la mayor parte de su vida (1826–1883) transcurre durante las cruentas guerras civiles argentinas. Pero siempre, en sus sermones, en sus discursos y en sus escritos bregó por la paz y la unidad de todos los argentinos".

Desde la Iglesia Matriz de Catamarca se escuchó la voz sensata y vigorosa del Padre Esquiú: “La Patria
quedó tendida en el suelo, plagada de hondas heridas, que maleficiadas con el calor de la anarquía y de la
rebelión se han convertido en un cáncer pestilente, que hacía caer a pedazos el cuerpo de la sociedad
argentina. […] Nosotros que hemos pasado por las más grandes angustias, que hemos vivido uncidos al
carro de los tiranos, que no hemos sentido más que alegrías frenéticas, ni más placer que los placeres
feroces de la venganza y de la ira…” (Sermón pronunciado por Esquiú el 28 de marzo de 1854).
Seguidamente el Padre Esquiú exhortó a los argentinos a buscar la paz, a respetar la Constitución Nacional
y a trabajar por la unidad y su fogosa palabra, difundida.

Es por eso que en Catamarca, muchos apuestan a que a la sociedad argentina le vendría bien contar con una fuerte figura religiosa que inspire a cerrar la grieta.

(Fuentes: Prensa Gobierno de Catamarca, Diario Castellanos y Diario Esquiu)