RELIGIÓN Y ESTADO

El obispo de Catamarca habló de "Iglesia perseguida" en una carta

En una misiva, Luis Urbanc se mostró preocupado por la posibilidad de que se quiten los símbolos religiosos de los espacios públicos estatales.

El obispo de Catamarca, Luis Urbanc, llamó la atención de los fieles con una carta dirigida a la comunidad católica, apostólica y romana. En el texto, habló de una "Iglesia perseguida" y lamentó algunas situaciones. 

Urbanc planteó en su misiva la existencia de una “Iglesia perseguida”. A su vez, agradeció a la comunidad. "Como pastor de esta porción del pueblo de Dios que peregrina en Catamarca, quiero agradecer la solidaridad mostrada por diferentes líderes religiosos de otras confesiones, representantes de la esfera social y política de nuestra provincia e innumerables feligreses, quienes me hicieron llegar su apoyo y acompañamiento frente a diferentes hechos que nos duelen como Iglesia perseguida en los últimos meses", señaló según lo consignado por El Ancasti.

Urbanc también señaló que existe “la profanación de lugares de culto”. Sin especificaciones sobre la frase, se puede interpretar que está relacionado con algunas interrupciones durante las celebraciones, pero también con el proyecto de ley de la diputada Adriana Díaz, que propone, entre otros puntos, retirar los símbolos religiosos de instituciones públicas estatales. "El primero de ellos refiere a la profanación de lugares de culto al Dios que adoramos y al Señor que reconocen la Constitución Nacional y nuestra Constitución Provincial”, dice la carta. 

"El segundo habla de la falta de respeto hacia ustedes, queridos hijos, cuando se interrumpieron celebraciones litúrgicas o se ensuciaron iglesias de manera deliberada, violentando nuestra libertad religiosa y el debido derecho de culto”, agrega. "Llama la atención la intransigente medida que pretende que la referencia a Dios y a Nuestra Madre del Valle sea sacada del ámbito público y de la vida de la sociedad”, expone.“Como pueblo catamarqueño que vive una profunda religiosidad popular y un entrañable amor a María, la Reina del Valle, desde hace ya casi 400 años, los invito a orar junto con sus familias para que nadie pretenda expulsar a la Madre Morenita y a su Hijo Jesús de nuestros corazones y de cada rincón donde Ellos se erigieron en custodios de nuestra cultura”, finaliza.